Tomar caminos que no conduzcan a Roma…

Son las 12.53 del mediodía y el equipo Creativo y de Diseño está en llamas porque hay un deadline que nos pisa los talones y el producto que tenemos que entregar todavía no supera la barrera de perfección que nos gusta establecer.

Entonces les pregunto (a ustedes, los lectores, no al resto del equipo porque realmente tienen que terminar esa presentación y no quiero interrumpir), ¿qué es la creatividad?

Imagino a Susana, una docente de Historia desde hace más de 20 años, quien todas las noches se desvela para tratar de preparar la mejor clase para sus alumnos. Ella entiende que los tiempos cambiaron, que su público (los jóvenes) también cambiaron y no tienen las mismas características que aquellas primeras camadas de hace 20 años. Y si el público cambió, ella también lo hizo animándose y llevando YouTube a las aulas, aprendiendo a manejar aulas virtuales y preparando presentaciones más gráficas y animadas para cada clase. Susana podría haberse quedado en el camino de la bibliografía kilométrica, en el camino fácil que ya conocía y que le enseñaron en la universidad, pero no. Se arriesgó y cambió. ¿Acaso no está siendo creativa en relación a su método de enseñanza? 

Hay una falsa concepción que la creatividad es un rasgo en la personalidad de unos cuantos afortunados que van por la calle y ¡zas!, se les prende la lamparita con la idea del millón de dólares. Y por suerte (para los que no tuvimos una idea millonaria todavía), esa concepción está bastante alejada de la realidad. 

La creatividad no es ni más ni menos que el acto de crear algo distinto. Andy Stalman (conocido como el Sr. Branding), en su libro BrandOnOff sostiene que crecimos en una sociedad con miedo al fracaso, a lo desconocido. Entonces crear algo distinto nos puede asustar, por lo que tendemos a ir hacia lo más fácil: la repetición segura. 

Para los valientes que se animan, la creatividad no llega frotando una lámpara. Aparece a partir de un arduo trabajo que no suele ser vistoso: la investigación, la observación, el planteo de las preguntas correctas, la prueba y el error, y entonces sí: la creación. 

Esto no se refleja solo en productos gráficos o visuales. Pensemos más allá y lo llevamos a las empresas o agencias. Aspectos como el plan de negocio que elijamos, el diseño del organigrama, los canales de comunicación o nuestros objetivos pueden ser variables ideales para aportarles un granito de creatividad y generar la diferencia. 

Entonces dejemos de creer que solo unos pocos privilegiados son “creativos”, que tienen ese don. Sí son privilegiados pero porque frente a las necesidades se animan a replantear los caminos establecidos y buscar mejores alternativas, por más que les lleve una hora, una semana o un año hasta encontrar la solución indicada. 

Son las 16.25 y el equipo Creativo y de Diseño respira aliviado porque terminaron un trabajo espectacular. Por más cansador que puede ser, el largo proceso de investigación y pruebas valió la pena y alcanzaron lo que buscaban: algo distinto, creativo. 

Lic. Andrea Santamarina Torres
Directora de Estrategia.